Desde la Confederación General del Trabajo (CGT), en primer lugar, queremos trasladar nuestra fuerza y solidaridad a todas las personas heridas y familiares de las víctimas de los accidentes ferroviarios de la semana pasada.
Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT
En momentos como estos, consideramos prioritario no contribuir a la confusión ni a las declaraciones oportunistas, y por ello hemos esperado a contar con información contrastada antes de pronunciarnos públicamente como organización.
Desde CGT llevamos muchos años luchando de forma clara y persistente contra el abandono, la externalización y la liberación de la red e infraestructura ferroviaria. En este sentido, señalamos directamente al Estado y a sus diferentes gobiernos de estos últimos 30 años. Responsables de agotar los recursos y exprimir un sistema ferroviario después de una liberalización, con un 42% más de trenes circulando, causando un aumento de estrés en vías, vehículos e infraestructuras, muchas de las cuales mantenían en muchos tramos el mismo nivel de mantenimiento, sin recibir el aumento proporcional de revisiones y estudios de seguridad. Los recortes y las externalizaciones no son una novedad tampoco en este sector.
La tragedia de Adamuz no es un “accidente” sin más: hay causas y responsables, y es la consecuencia de diferentes factores. El más evidente sin ninguna duda, es el de los años de abandono y la falta de inversión acumulada en estos, ratificando así nuestra crítica en la manera de gestionar la alta velocidad y el ferrocarril, centrándose en el tren de alta velocidad y abandonando el resto de red ferroviaria. El Estado español es el segundo país con más kilómetros de línea de alta velocidad, vías de altas prestaciones, pero con el ratio más bajo de utilización antes de abrir las puertas a la liberación. Aumentando el coste público de nuestra infraestructura de forma considerable, pero insuficiente para llevar a cabo el mantenimiento que requieren. Y mermando, claramente, el resto de recursos ferroviarios.
Este modelo de gestión pone en riesgo la vida de miles de personas que cada día necesitan moverse en tren. Llevamos demasiados años viendo la degradación del transporte ferroviario día tras día, y lo que es aún peor, llevamos años viendo la desidia de quienes dicen defenderlo, cuando en realidad lo que hacen es venderlo al mejor postor, repercutiendo de forma directa a las condiciones laborales de las trabajadoras. Todo ello, además, en un contexto de episodios climáticos cada vez más extremos, que exigen más inspecciones, más vigilancia de las vías y más inversión en prevención, no menos.
Por suerte, esta vez no han podido dudar y trasladar la responsabilidad a un “fallo humano”. Tenemos unas vías con un alto aviso de incidencias, las cuales son conocidas por todas. Si las personas trabajadoras salen con los trenes, arriesgan sus vidas, si se produce un accidente, se las criminaliza, si no salen se las señala y se las intenta señalar socialmente acusándolas de boicot. Una situación paradójica que como sindicato queremos remarcar y posicionarnos de forma clara, la seguridad de las trabajadoras y usuarias es lo primero.
¡Por un ferrocarril público y social, seguro y con inversiones reales!
Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT
